MSH es una compañía de diseño e innovación industrial dedicada al desarrollo de soluciones para desafíos arquitectónicos no convencionales, con especial foco en envolventes, revestimientos y pieles arquitectónicas. Su trabajo integra diseño, ingeniería, fabricación e instalación de soluciones específicas para cada proyecto.
El encargo propone ampliar en 2.500 m² el área de trabajo y producción de su planta industrial en El Talar, Tigre.
El proyecto parte del diseño de una estructura singular que organiza la nueva nave. La columna central se transforma en una pieza capaz de resolver simultáneamente estructura y espacio: su configuración permite generar una lucarna longitudinal que incorpora luz natural y construye una atmósfera común sobre el área de trabajo y, a su vez, sostener la pasarela que vincula la planta nueva con la existente.
La gran nave genera una luz libre y apropiable, capaz de recibir el layout definido por la empresa y adaptarse a la incorporación de nuevas tecnologías y procesos productivos. La fábrica se plantea también como un espacio para ser recorrido: una secuencia que permite reconocer los procesos de producción y las posibilidades específicas de cada una de sus maquinarias.
Sobre uno de los laterales, una galería extiende el espacio productivo y funciona como área de armado y exposición de los mockups y prototipos desarrollados en la fábrica. A su vez, su profundidad funciona como un dispositivo pasivo de control climático, protegiendo el interior de una orientación de fuerte incidencia solar y mejorando las condiciones ambientales del espacio de trabajo.
Hacia la ciudad, una estructura reticulada y quebrada configura la fachada y otorga espesor a la envolvente. Su geometría responde a las diferentes escalas que conviven en la fábrica: la escala de las personas y los espacios de uso cotidiano, y la escala industrial determinada por camiones, maquinarias y áreas de producción de mayor altura. Revestida en policarbonato translúcido, la fachada articula estos dos mundos y construye una interfaz entre la actividad productiva y la ciudad.
Cada una de estas operaciones —la estructura singular, la luz natural, la galería, la envolvente y los recorridos— busca, además de resolver las necesidades productivas, acondicionar y dignificar los espacios de trabajo.
La ampliación propone así una infraestructura flexible, capaz de incorporar nuevas tecnologías y procesos productivos, pero también de construir un ambiente donde producción, experimentación, exposición y bienestar conviven dentro de una misma arquitectura.